El Ayuntamiento de Guasave, encabezado por la alcaldesa Cecilia Ramírez Montoya, reconoció que el municipio atraviesa una situación financiera complicada luego de la desincorporación del municipio de Juan José Ríos, proceso que redujo las participaciones federales que recibe la administración local.
De acuerdo con autoridades municipales, la pérdida de territorio impactó directamente en los ingresos, mientras que los pasivos laborales y compromisos administrativos permanecieron bajo responsabilidad del gobierno de Guasave, lo que generó un desequilibrio en las finanzas públicas.
No obstante, el escenario ha generado cuestionamientos sobre las decisiones presupuestales adoptadas por la actual administración, particularmente por la aprobación de un endeudamiento por aproximadamente 60 millones de pesos, realizado pese a que ya se conocía el impacto financiero que tendría la separación territorial.
Especialistas en finanzas públicas señalan que la disminución de recursos era previsible desde el momento en que se concretó la creación del nuevo municipio, por lo que debieron haberse ajustado los planes de gasto y evitar compromisos financieros adicionales que hoy presionan al erario.
En medio del discurso oficial, la administración municipal ha señalado a la desincorporación de Juan José Ríos como uno de los principales factores de la crisis, sin embargo, diversos sectores consideran que el problema no puede atribuirse únicamente a causas externas, sino también a la falta de planeación y al manejo del presupuesto durante el presente periodo de gobierno.
La situación ha derivado en medidas de austeridad, recortes y advertencias sobre la falta de recursos para cumplir con obligaciones básicas, lo que impacta directamente en servicios públicos y en la estabilidad laboral del personal municipal.
Ciudadanos y actores políticos han comenzado a exigir mayor claridad sobre el uso de los recursos, el destino del endeudamiento aprobado y las estrategias para enfrentar la crisis sin trasladar el costo a la población.






