A un mes del fallecimiento del científico e investigador Píndaro Álvarez Mesa, su ausencia continúa pesando entre familiares, amigos y colegas, quienes mantienen vivo el llamado a que se esclarezcan los hechos y se finquen responsabilidades por una tragedia que consideran evitable.
Lo que debía ser una noche común terminó en un suceso fatal cuando el investigador cayó en un socavón ubicado sobre la calle Juan Carrasco, un punto que —según versiones cercanas a la familia— representaba un riesgo evidente desde tiempo atrás y no había sido atendido por las autoridades correspondientes.
El impacto de su muerte no solo alcanzó al ámbito académico, donde era reconocido por su trabajo científico, sino también a su núcleo familiar, que hoy enfrenta la pérdida de un padre, esposo y compañero de vida.
La combinación de dolor e indignación ha marcado este primer mes sin su presencia.
Familiares han señalado que existió omisión por parte de las autoridades al no reparar oportunamente la vialidad dañada, lo que habría derivado en un desenlace irreversible. Para ellos, la tragedia pudo evitarse si se hubieran tomado medidas preventivas a tiempo.
El caso ha generado un reclamo social más amplio, al considerar que la falta de mantenimiento urbano y la ausencia de acciones correctivas representan un riesgo constante para la ciudadanía. La exigencia principal es que no se permita que el hecho quede en el olvido ni en la impunidad.
Mientras tanto, el recuerdo de Píndaro Álvarez Mesa permanece vivo entre quienes lo conocieron y valoraron su trayectoria humana y profesional. Su familia insiste en que la única forma de honrar su memoria es lograr que se haga justicia y que este suceso sirva para prevenir nuevas tragedias.






