Pacientes que reciben tratamiento de hemodiálisis en la Clínica No. 32 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se manifestaron la mañana de este jueves para denunciar las condiciones críticas en las que se brinda este servicio, el cual calificaron como indispensable para su supervivencia.
Durante la protesta, derechohabientes expusieron que de las ocho máquinas disponibles, al menos tres se encuentran fuera de servicio, mientras que las restantes presentan fallas constantes.
Esta situación ha derivado en cancelaciones de sesiones, reducción en los tiempos de tratamiento y una capacidad insuficiente para atender a más de 180 pacientes.
Entre los testimonios, Odilia, una de las afectadas, expresó su preocupación ante la falta de soluciones efectivas. “Díganme qué voy a hacer yo. Esto no se soluciona suspendiendo ni dando vueltas, necesitamos soluciones reales”, señaló.
Por su parte, Joana Vázquez explicó que muchos pacientes requieren hemodiálisis al menos tres veces por semana; sin embargo, debido a la saturación del servicio, algunos son enviados de regreso a sus hogares sin recibir atención o se ven obligados a costear tratamientos en clínicas privadas. “Nuestra vida depende de estas máquinas y están fallando constantemente”, denunció.
Los inconformes también evidenciaron presuntas condiciones insalubres dentro del área, como la falta de aire acondicionado, mobiliario deteriorado y deficiencias en la higiene, lo que incrementa el riesgo para pacientes con un estado de salud delicado.
Otro de los señalamientos es la reducción en la duración de las sesiones, lo que, advierten, podría comprometer la eficacia del tratamiento.
Familiares de los pacientes recalcaron que cualquier disminución en el tiempo de hemodiálisis puede tener consecuencias graves.
Además, denunciaron que el área donde se brinda el servicio se ubica en el quinto piso del hospital, lo que dificulta la atención oportuna en caso de emergencias médicas.
Ante estas denuncias, el director de la clínica, el doctor Omar Durán, reconoció las limitaciones del servicio al señalar que actualmente opera al 178 por ciento de su capacidad, con déficit de personal médico y sin posibilidad inmediata de ampliar la infraestructura o subrogar servicios debido a restricciones institucionales.
Pese a ello, los pacientes consideraron insuficientes estas explicaciones y reiteraron que la situación requiere atención urgente. “No estamos alterando el orden, estamos luchando por vivir con dignidad”, expresó uno de los manifestantes.
La movilización concluyó con un llamado a las autoridades de salud para intervenir de manera inmediata, al advertir que la problemática ha rebasado el ámbito institucional y se ha convertido en una emergencia social que pone en riesgo la vida de decenas de personas en el municipio.






