La inversión extranjera en México requiere condiciones de certeza jurídica, seguridad y combate frontal a la corrupción para consolidarse y generar crecimiento económico, afirmó el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, durante su visita a Sinaloa en el marco del arranque del proyecto industrial Pacífico Mexinol.
El diplomático participó en la ceremonia de colocación de la primera piedra de la planta de metanol de ultra bajas emisiones que se construirá en la zona de Topolobampo, un proyecto valuado en aproximadamente 3 mil 300 millones de dólares, considerado uno de los más importantes en materia energética e industrial para el noroeste del país.
Durante su intervención, Johnson destacó que la confianza de inversionistas internacionales depende de que existan reglas claras, transparencia institucional y garantías para operar en un entorno estable.
El embajador subrayó que la corrupción representa uno de los principales obstáculos para el desarrollo económico, ya que eleva costos operativos, reduce la competitividad y genera incertidumbre entre empresas interesadas en invertir.
Asimismo, recordó que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) establece compromisos para combatir prácticas de corrupción y fortalecer mecanismos de rendición de cuentas en los tres países socios comerciales.
El proyecto Pacífico Mexinol contempla convertirse en la planta de producción de metanol de bajas emisiones más grande del mundo y forma parte de una estrategia industrial enfocada en combustibles más limpios y procesos de menor impacto ambiental.
De acuerdo con datos del proyecto, la planta tendría capacidad para producir más de seis mil toneladas métricas diarias de metanol y proyecta iniciar operaciones hacia el año 2029.
La instalación de esta planta en Sinaloa coloca al estado como un punto estratégico para la atracción de capital internacional en el sector energético y químico, especialmente por su conectividad logística a través del puerto de Topolobampo.
La visita del embajador estadounidense se da en un contexto clave para la relación comercial bilateral, en momentos en que empresarios y gobiernos de América del Norte analizan nuevos esquemas de integración económica y fortalecimiento de cadenas de suministro regionales.






