Menos de la mitad de los restaurantes de Guasave cuentan con trampas de grasa, reconoce Canirac

Menos del 50 por ciento de los restaurantes establecidos en Guasave cuentan actualmente con trampas de grasa, un sistema considerado fundamental para evitar la contaminación y el deterioro de la red de alcantarillado, informó el presidente local de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), Paúl Ernesto Ahumada Cervantes.

La declaración surge después del derrame de aceite registrado el pasado domingo en pleno centro de la ciudad, un incidente que generó preocupación entre autoridades y ciudadanos debido al impacto que este tipo de residuos puede tener en la infraestructura sanitaria.

El dirigente empresarial señaló que actualmente alrededor del 45 por ciento de los establecimientos gastronómicos del municipio ya cuentan con trampas de grasa, una cifra que representa un avance respecto a años anteriores, aunque todavía insuficiente para atender de manera integral esta problemática.

Ahumada Cervantes explicó que este tipo de dispositivos permite retener aceites y grasas antes de que lleguen al sistema de drenaje, evitando obstrucciones, derrames y daños en las tuberías.

Reconoció además que la falta de estos mecanismos pudo haber contribuido al incidente ocurrido en la zona centro.

Indicó que anteriormente existían planes para trabajar de manera coordinada con la Junta Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Guasave (Jumapag) en una estrategia orientada a incrementar la instalación de trampas de grasa en los negocios del sector restaurantero.

Sin embargo, los cambios recientes en la administración del organismo retrasaron la implementación de dichas acciones.

El líder de Canirac destacó que los restauranteros reconocen la responsabilidad que tienen en el cuidado de la red sanitaria y aseguró que se mantienen esfuerzos de concientización para reducir al máximo el vertimiento de residuos grasos en los drenajes.

No obstante, señaló que uno de los principales obstáculos para algunos negocios es la inversión económica que implica la adquisición de estos equipos.

Explicó que las trampas de grasa más pequeñas pueden costar entre 2 mil y 5 mil pesos, mientras que los sistemas de mayor capacidad alcanzan precios de hasta 25 mil pesos, dependiendo de las necesidades de cada establecimiento.

Asimismo, comentó que algunos restaurantes requieren sustituir o ampliar los equipos ya instalados debido al volumen de grasa que generan diariamente en sus operaciones.

Respecto al derrame registrado el pasado 21 de junio en el cruce de las calles Vicente Guerrero y Emiliano Zapata, en la colonia Centro, Ahumada Cervantes señaló que uno de los negocios cercanos pertenece a su familia, aunque precisó que la situación pudo haberse originado por la actividad conjunta de varios establecimientos ubicados en el área.

Tras el incidente, autoridades municipales implementaron cierres parciales a la circulación vehicular como medida preventiva mientras se realizaban labores de inspección y limpieza en la zona afectada.

Finalmente, el dirigente empresarial reiteró el compromiso del sector restaurantero para fortalecer las medidas de saneamiento y contribuir al buen funcionamiento del sistema de alcantarillado, con el objetivo de evitar nuevos episodios de contaminación en la ciudad.

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Redacción
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