Reportes citados por The Washington Post indican que el Pentágono utilizó una cantidad de interceptores superior a la empleada por las propias fuerzas israelíes durante las hostilidades iniciadas el pasado 28 de febrero.
Funcionarios estadounidenses señalaron que Washington disparó más de 200 interceptores THAAD, además de más de 100 misiles Standard Missile-3 y Standard Missile-6 desde buques instalados en el Mediterráneo oriental.
Mientras tanto, Israel habría utilizado menos de 100 interceptores Arrow y cerca de 90 proyectiles del sistema Honda de David para responder a ataques provenientes de Irán y de grupos aliados en Yemen y Líbano.
Las cifras generaron preocupación dentro del aparato militar estadounidense debido al desgaste de sistemas considerados estratégicos para otras regiones del mundo.
Especialistas en seguridad señalaron que estos recursos forman parte de la capacidad de respuesta de Estados Unidos ante escenarios en Asia, principalmente por compromisos con aliados como Japón y Corea del Sur frente a amenazas de Corea del Norte y China.
Kelly Grieco, investigadora del Centro Stimson, sostuvo que Washington terminó absorbiendo gran parte de la defensa aérea israelí mientras Tel Aviv conservó parte de sus arsenales. Funcionarios consultados en el informe también reconocieron que “existe molestia dentro de sectores del Pentágono y de la administración de Donald Trump” por la presión del gobierno israelí para mantener las operaciones militares contra Irán.
El conflicto también impactó en la política de armamento estadounidense.
Hung Cao, secretario interino de la Marina, confirmó ante el Senado que el Pentágono suspendió de forma temporal una venta militar valuada en 14 mil millones de dólares para asegurar reservas suficientes frente a una posible escalada regional.
Aunque el Departamento de Defensa rechazó que exista un desequilibrio en la carga militar, admitió que ambos países desplegaron sistemas avanzados de defensa de forma intensiva.
A nivel regional, el cierre parcial del estrecho de Ormuz elevó los precios internacionales del petróleo y generó efectos sobre mercados energéticos y costos de combustibles.
Reportes de inteligencia estadounidenses sostienen que Irán conserva cerca del 70 por ciento de su arsenal de misiles, además de mantener reservas de uranio enriquecido y capacidades militares activas.
Las operaciones israelíes también registraron desgaste. Fuentes citadas en el reporte señalaron que Israel redujo casi a la mitad sus misiones aéreas hacia finales de marzo debido al ritmo operativo derivado de ataques simultáneos en Gaza, Líbano y Yemen.






