El campo de Guasave se asfixia entre sequía, plagas y créditos caros

La agricultura en Guasave atraviesa uno de los periodos más difíciles de los últimos años.

A la histórica escasez de agua en las presas se suma el incremento en los costos de producción, la falta de financiamiento accesible y una comercialización incierta que mantiene en alerta a los productores del municipio.

De acuerdo con Modesto López, presidente de un módulo de riego, el principal problema inicia con la falta de disponibilidad de agua.

En los últimos cinco años, cuatro han presentado niveles bajos en las presas, lo que afecta directamente la planeación de los ciclos agrícolas.

“Si no hay agua suficiente, no hay certeza en la producción, y sin producción segura tampoco hay crédito”, explicó.

La desaparición de la financiera rural y el poco interés de la banca privada han obligado a los productores a depender de créditos parciales otorgados por bodegas y centros de acopio, principalmente para la compra de semilla y fertilizante, pero con costos considerablemente más altos.

Este esquema de financiamiento “fiado” encarece aún más la siembra. A ello se suman los gastos derivados del combate a plagas y enfermedades.

En el caso del maíz, los productores han tenido que aplicar hasta tres tratamientos para intentar controlar el gusano, lo que representa un gasto adicional de entre 2 mil 500 y 3 mil pesos por hectárea, sin garantizar un mayor rendimiento.

En el cultivo de frijol también se han presentado afectaciones por enfermedades, aunque algunos predios aún mantienen condiciones aceptables.

Sin embargo, la falta de riegos oportunos por los bajos niveles de las presas ha reducido los rendimientos en general.

En materia de comercialización, López advirtió que uno de los principales retos es establecer una base de precio que permita al Gobierno Federal definir los apoyos correspondientes. Actualmente, el precio del mercado ronda los 4 mil pesos por tonelada, mientras que los productores consideran que un precio justo debería ubicarse cerca de los 6 mil pesos.

“No sirve de nada tener un precio extraordinario si no hay comprador”, expresó, al señalar que en otras entidades el maíz permanece almacenado por falta de mercado.

Aunque reconocen que la solución de fondo depende en gran medida de las condiciones climáticas, los agricultores mantienen la esperanza de que se consolide un esquema de comercialización viable y que las lluvias permitan recuperar los niveles de las presas para el próximo ciclo agrícola.

Guasave, conocido durante décadas como el corazón agrícola de México, enfrenta hoy un panorama en el que sembrar, cosechar y vender se ha convertido en un desafío que va más allá del esfuerzo del productor y depende, en gran parte, del agua, del mercado y de la certidumbre financiera.

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Redacción
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