Gobierno federal informa que mineros secuestrados en Sinaloa habrían sido víctimas de una confusión entre grupos criminales

 

La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) dio nuevos detalles sobre la investigación por la desaparición y asesinato de diez trabajadores mineros en el municipio de Concordia, Sinaloa, señalando que el atentado podría haber sido producto de una confusión entre facciones del crimen organizado.

En una rueda de prensa desde Palacio Nacional, el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, dio avances del caso e indicó que, de acuerdo con las primeras versiones de los detenidos, los trabajadores —empleados de una empresa minera con operaciones en la región— fueron confundidos con miembros de un grupo antagónico al Cártel de Sinaloa, conocido como Los Mayos.

Según las autoridades, cuatro personas fueron capturadas por su presunta participación en la privación de la libertad y están vinculadas a una célula del cártel denominada Los Chapitos, una de las facciones con presencia en esa zona serrana.

Confusión como posible móvil del secuestro

García Harfuch explicó que la hipótesis principal hasta ahora apunta a que los mineros fueron confundidos con integrantes de una banda rival, en el contexto de una disputa entre células del crimen organizado que operan en el estado. Aunque no se ha descartado oficialmente ninguna línea de investigación, las declaraciones de los detenidos sugieren que el error fue el móvil del ataque.

El funcionario también señaló que no existía una denuncia previa por extorsión hacia la empresa minera involucrada, lo que descarta —por ahora— esa versión como causa del secuestro.

Hallazgo de cuerpos y seguimiento de la investigación

Hasta el momento, la Fiscalía General de la República (FGR) ha informado que cinco de los diez mineros han sido identificados sin vida tras el hallazgo de una fosa clandestina en la comunidad de El Verde, cerca de Concordia. Las labores periciales continúan para identificar los restos restantes y avanzar en la localización de posibles responsables adicionales.

El caso ocurrió el 23 de enero y desde entonces ha movilizado operativos en la región, con la participación de fuerzas federales y militares, lo que refleja la compleja situación de violencia y presencia del crimen organizado en distintas zonas de Sinaloa.

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Redacción
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